sábado, 18 de noviembre de 2006

de un 18 de noviembre

Es un día esperado para Laura. Después de un mes repleto de exámenes, hoy rinde su última materia: fotografía artística II. No estudió, ella dice que no estudió nada, y no por vaga, sino que aclara que la fotografía tiene “mucho de salir a la calle, y esas cosas más prácticas”. Y así fueron estos días: pateando por las plazas para recortar realidades dignas de ser fotografiadas: la fuente colonial, el banquito verde escrito con liquid paper, y las palomas gritando en gotas por esos flashes tan violentos y disparados.
Laura está por rendir. Dice que no está nerviosa, aunque su pulso demuestre lo contrario. Dice que sabe, y la verdad que sabe lo que dice. Laura sabe. La fotografía la acompaña de chiquita, y que hoy esté por recibirse de fotógrafa es un poco un sueño, o una realidad soñada, pero con sueños al fin.
Un 18 de noviembre esperado con ansias, pero en gotas de información. Laura se sienta en la mesa de examen, muestra sus fotografías, y el profesor le cuestiona:
-¿Sabe qué día es hoy?
- 18 de noviembre.
-Sí, ¿pero qué más?
-Bueno, hoy me recibo (contesta sonriendo)
-Qué bueno, felicitaciones. ¿Y qué más? Debería saberlo aunque no forme parte de la materia.
Laura ya no sabe qué decir. El profesor saca una foto, se la muestra en la cara, y la mira. Es una imagen vieja de un tipo con rulos y bigotes. Parece del siglo XVIII o XIX (como mucho). Pero Laura se queda callada. ¿Y ahora qué? Su mirada dispara hacia ningún lado, y sus palabras callan en gotas. El profesor espera. Ella piensa. A los dos minutos –dos minutos de puro silencio, ¡dios mio!- la imagen le remonta a un libro de historia, historia fotográfica, sí. Es del tipo este Daguerre, Louis-Jacques-Mandé Daguerre. Un pintor francés que dicen que inventó la fotografía. Yo no lo ví. Pero me contaron que hizo algún que otro experimento con sustancias químicas que ayudaban a capturar la imagen. Minutos, largos minutos de exposición para que la imagen se fuera fijando en gotas. Daguerre, y nada más. Una foto suya, y nada más.
El profesor mira. Ella mira.
-Sí, es Daguerre, el precursor de la fotografía profesor.
El examen sigue. Ella no entiende porqué le mostró esa foto. La materia es otra. ¿Qué tiene que ver?, piensa. Rinde. Aprueba. Se recibe. Y a la noche se entera que en su esperado 18 de noviembre, el inventor de lo que ella es hoy cumple 219 años.

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