sábado, 18 de noviembre de 2006

de un 17 de noviembre

El público expectante, pero triste. No siempre las expectativas logran abrazar la alegría, y mucho menos la euforia de una porción de hinchas que grita con fuerzas y nostalgia, recordando cada una de las jugadas para luego ser contadas: a sus hijos, nietos, los esperanzados bisnietos. Que la bola se vaya corriendo, ya, ¡ahora! Esto merece ser visto. “La máquina” está por salir señores. Miren. Disfruten. 17 de Noviembre de 1946. Recuerden esta fecha: la prensa, la gente, tu calendario, porque allá vamos. El equipo sale a la cancha. La máquina, la gloriosa máquina riverplatense de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau está por salir, pero no como siempre…expectativas, tristeza, tristeza: la máquina está por jugar su último partido.
17 de noviembre triste. El fútbol de luto. Una despedida dulce para esas cinco personas que lograron el apodo de un aparato fuerte, productivo, y destructivo. Rivales con miedo, en gotas. ¿Quién los para? Yo no los vi. Me contaron, mostraron, enseñaron fotos de ese 17 de noviembre de 1946: sesenta años antes de estas tribunas vacías. De partidos sin color ni misterios. ¿Quién los para? Yo los vi. Hinchadas en gotas. Futbolistas en gotas. Y empresarios goteando el dinero en oficinas violentas, sin tanta camiseta como camisas rosas, en flores. Un 17 de 2006 poco amateur, un tanto más profesional. Fútbol empetrolado, y armado. Que allí, que acá, que esto, lo otro. La maquina, la gloriosa máquina, y sesenta años en el medio de golpizas, corridas, y unas pequeñas gotitas que intentan limpiar esta pelota que el Diego aseguró que no se mancha.

No hay comentarios: