17 de noviembre triste. El fútbol de luto. Una despedida dulce para esas cinco personas que lograron el apodo de un aparato fuerte, productivo, y destructivo. Rivales con miedo, en gotas. ¿Quién los para? Yo no los vi. Me contaron, mostraron, enseñaron fotos de ese 17 de noviembre de 1946: sesenta años antes de estas tribunas vacías. De partidos sin color ni misterios. ¿Quién los para? Yo los vi. Hinchadas en gotas. Futbolistas en gotas. Y empresarios goteando el dinero en oficinas violentas, sin tanta camiseta como camisas rosas, en flores. Un 17 de 2006 poco amateur, un tanto más profesional. Fútbol empetrolado, y armado. Que allí, que acá, que esto, lo otro. La maquina, la gloriosa máquina, y sesenta años en el medio de golpizas, corridas, y unas pequeñas gotitas que intentan limpiar esta pelota que el Diego aseguró que no se mancha.
sábado, 18 de noviembre de 2006
de un 17 de noviembre
17 de noviembre triste. El fútbol de luto. Una despedida dulce para esas cinco personas que lograron el apodo de un aparato fuerte, productivo, y destructivo. Rivales con miedo, en gotas. ¿Quién los para? Yo no los vi. Me contaron, mostraron, enseñaron fotos de ese 17 de noviembre de 1946: sesenta años antes de estas tribunas vacías. De partidos sin color ni misterios. ¿Quién los para? Yo los vi. Hinchadas en gotas. Futbolistas en gotas. Y empresarios goteando el dinero en oficinas violentas, sin tanta camiseta como camisas rosas, en flores. Un 17 de 2006 poco amateur, un tanto más profesional. Fútbol empetrolado, y armado. Que allí, que acá, que esto, lo otro. La maquina, la gloriosa máquina, y sesenta años en el medio de golpizas, corridas, y unas pequeñas gotitas que intentan limpiar esta pelota que el Diego aseguró que no se mancha.
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